ITALIANITA” E OLTRE L’ITALIANITA” – BILBAO 2016

ITALIANITA” E OLTRE L’ITALIANITA”

SEI

BILBAO – NOVEMBRE 2016

Cartel

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Presentación

L’ITALIANITÀ E OLTRE L’ITALIANITÀ

LA ITALIANIDAD,  A EXAMEN

La italianidad es hoy, de manera muy probable, Umberto Eco, Roberto Benigni, Paolo Sorrentino, Roberto Saviano, Claudio Abbado, Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Italo Calvino, Sandro Pertini, Pirandello, Eduardo de Filippo, Ermenegildo Zegna. La italianidad es también la pasta, la pizza, el panetone del supermercado, o un Fiat, un Alfa Romeo o un Ferrari. Pero es igualmente el mito y pesadilla de una supuestamente interminable e infernal autopista entre Salerno y Reggio-Calabria, el tormentone del virtual puente del estrecho de Mesina, e incluso una organización criminal, como la camorra dei Casalesi.

En este abanico interminable de ámbitos en el que se despliega, en principio, la supuesta italianidad, ¿cuáles deben de ser las condiciones para distinguir con claridad el objeto de análisis y su interés?

Además, también de entrada, al pertenecer la italianidad a la esfera de los rasgos eventualmente constitutivos de una identidad, y al poder ser entendida esta identidad muy fácilmente de un modo social, cultural, económica y políticamente problemático, con consecuencias prácticas incluso graves, resulta necesario, también antes de empezar, prestar atención a la axiologización ética de los valores de las categorías implicadas en su descripción.

En tal sentido, el congreso La italianidad, a examen se propone analizar cómo se construye la significación en y con el valor italianidad. Un valor que se desearía poder analizar siempre como diferencia abierta festivamente a otras diferencias, a otros valores. La identidad, en efecto, no es siempre una trampa, porque el sentido que contribuye a producir esa diferencia puede ser construido (discursivamente, por los fenómenos) como buen amigo de las diferencias a las que así, gentilmente se opone.

Italianidad: un valor que críticamente se desea no entender ni utilizar como anulador u oscurecedor de otros rasgos, de otras diferencias, y, por lo tanto, la italianidad como valor que debe servir para no uniformar sin ulteriores diferencias a lo que posea dicha italianidad, tal y como bien querría Emmanuel Lévinas. Un empleo de la italianidad que sea funcional, por lo tanto, al conocimiento benevolente, al respeto y al intercambio fiducioso y enriquecedor entre las personas.

La italianidad: un valor fruto de una construcción cultural cuyo empleo (cuya oposición y cuya asociación) debe poder ser juzgado éticamente también en cada caso del presente y del pasado, pues, como los demás valores, no debe ser nunca un salvoconducto que exima de la persecución del bien común.

En la práctica, como rasgo semántico, la presencia de la italianidad puede adquirir sentido en un fenómeno por su oposición a otros rasgos geográfica-política-
culturalmente… comparables (españolidad, francesidad…), o a otros de menor extensión semántica (sicilianidad, napolitanidad…), con los que puede entrar en una oposición de tipo participativo (italianidad versus sicilianidad…). O por oposición a valores semánticamente más extensos, en diversos grados, que pueden ser inclusivos de ella misma, es decir, de la italianidad (europeidad, multiculturalidad…).

También adquiere sentido la italianidad frente a la ausencia de valores del mismo ámbito de pertinencia (lo no marcado geográfica-política-culturalmente…). Del mismo modo, la italianidad (y los valores equivalentes a ella) elabora sentido cuando aparece en figuras que carecen de otro tipo de valores semánticos (como puede ser socialismo, autogestión…), figuras con el valor de italianidad que se contraponen a aquéllas que sí poseen ese otro tipo de valores. Así mismo, el valor italianidad puede afectar a un actor humano, individual o colectivo, o afectar por el contrario a un actor no humano (un objeto como una bandurria o un mandolino, por ejemplo), y en ese caso, claro está, el mismo valor posee valencias diferentes.

Sobre las diferente áreas de investigación del tema. El congreso La italianidad, a examen quiere abordar la italianidad preguntándose antes de empezar, como hemos dicho, sobre todo qué supone indagar una cuestión como ésta desde el punto epistemológico y metodológico, porque se trata muy probablemente de un constructo de nuestra cultura, que se presenta como una evidencia y como un monstruo de mil cabezas, en el que se imbrican la cuestión de las identidades (tal y como la entendemos hoy, y tal y como se entendía en el pasado), la del determinismo geográfico, la de un inducido querer ser colectivo, la de una cosmovisión diferencial del idioma como instrumento de categorización de la realidad.

A continuación, sin dar por obvia la respuesta afirmativa a una pregunta sobre si existe algo así como la pretendida italianidad, se quieren considerar los factores que la problematizan: patria, pasiones, fronteras, política, intereses. Se abordan después los tópicos de la italianidad entendida de modo tradicional. A continuación, una gran serie de problemas queridos a los filólogos: italianidad, canon, historia de la literatura y teoría literaria; italianidad y géneros literarios; italianidad e historia de la literatura.

Cambiando de territorio, se pasa después a examinar la cuestión de la italianidad en el cine y en otros discursos multiexpresivos como las series de TV, el cómic, los vídeo-clips. Luego, la italianidad desde la semiótica, retórica o poética, para concluir abordando la italianidad en otros terrenos sociosemióticos, de grandísima importancia: alimentos, vinos, gastronomía, moda, diseño, gestos, ritos (San Remo, Ferragosto…), intelectuales, periodistas, políticos…

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